Niños

Ser fotógrafo de niños es una tarea difícil, requiere de mucha paciencia y mano izquierda. Como padre de dos maravillosos hijos sé de los increíbles momentos que son capaces de hacernos pasar estos pequeños seres.

Los más pequeños suelen ser los más espontáneos, en un segundo pasan del llanto a la risa que a todos nos maravilla, ése suele ser el momento de disfrutar de ésa inocencia, fotografiarles felices. Los niños tienen una cosa y es que nunca nunca nunca engañan. Si están bien, lo sabes. Lo sabemos y por ello tratamos de recrearles un mundo creativo haciendo que se cumplan sus sueños de convertirse en caballeros, bailarinas, también con sus disfraces de Halloween o caperucita y por supuesto no puede faltar la ilusionante navidad. Pero a todo ello también un ambiente familiar para que nuestros niños no se sientan extraños, buscamos a través de la fotografía creativa mostrarles nuestra pasión, además de divertirnos y hacer nuevos amigos que nos visitarán muchas veces durante años, lo que hace todo el tiempo que empleamos en ello muy satisfactoria nuestra tarea, ya que entendemos que ellos hacen que todas las dificultades que experimentamos los adultos en el día a día se vuelvan más insignificantes. Ellos son la causa de nuestra alegría y el motivo de nuestra esperanza, tan pequeños y tan grandes, tan inocentes y tan auténticos.

Cuando ya se nos hacen más mayores cada uno desarrolla su personalidad, sus inquietudes, que también tratamos de reflejar en todo instante. Al final debe prevalecer siempre su propia identidad. Los reportajes de estudio suelen abarcar el mayor volumen de nuestro trabajo aunque están muy de moda los proyectos de fotografía de exteriores que pueden resultar naturales si lo prefieres.

Ellos, nuestros hijos, son los verdaderos protagonistas de nuestra historia, nuestros niños son los que le dan un sentido a nuestra existencia.